«Lealtad al fantasma», el nuevo libro de Enrique Serna

El volumen de 265 páginas, incluye siete cuentos: “El anillo maléfico”, “La fe perdida”, “El paso de la muerte”, “Paternidad responsable”, “El blanco advenimiento”, “Abuela en brama” y “Lealtad al fantasma”, que es el que da título al libro.

"Lealtad al fantasma", el nuevo libro de Enrique Serna

A decir del escritor Enrique Serna (Ciudad de México, 1959), aquel escritor que se apegue por completo a los buenos modales y a la corrección política, sólo podrá escribir mala literatura, porque es una especie de autocensura:

“Yo creo, como dijo Picasso, que el buen gusto y los modales son el principal enemigo de la creatividad”.

Así responde, en entrevista con Proceso, a propósito del cuento “Abuela en brama”, incluido en su nuevo libro “Lealtad al fantasma”, publicado por Alfaguara, cuando se le comenta que es notorio que no teme al uso de un lenguaje divertido pero que puede ser cuestionado, desde el mismo título, por determinados grupos de la sociedad, entre ellos feministas.

Dice entones:

“Mi lenguaje es coloquial por dos razones: porque me gusta caracterizar a los personajes por medio del habla y también porque me gusta narrar desde su conciencia. Y en la conciencia, en el monologo interior, nadie tiene ese tipo de cortapisas, de emplear lenguaje formal. Yo creo que en la literatura mexicana, a partir sobre todo de la obra de José Agustín, que fue un gran libertador del lenguaje en ese sentido, los escritores y editores nos sentimos más libres para usar este tipo de lenguaje”.

Considera que se suele generalizar, pero en la ficción siempre hay casos particulares. En el título de este cuento, es la cuñada, “enemiga de mi protagonista, la que le llama abuela en brama, entonces lo que hace un escritor es contraponer a gente con distintas ideas y mostrarle lo que pasa al lector y le toca a él absolver o condenar a los personajes pero a partir de un retrato bastante fiel y realista de lo que son los choques de fuerzas dentro de cualquier sociedad”.

El volumen de 265 páginas, incluye siete cuentos: “El anillo maléfico”, “La fe perdida”, “El paso de la muerte”, “Paternidad responsable”, “El blanco advenimiento”, “Abuela en brama” y “Lealtad al fantasma”, que es el que da título al libro.

Y de manera directa, sin prólogo o introducción, se entra de lleno desde las primeras líneas a la historia de un profesor maduro, enamorado de su joven y más destacada alumna, que llevará al lector por sorprendentes caminos.

Ganador en 2019 del Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria por el conjunto de su obra, Serna enfatiza que no hacen falta preámbulos porque los relatos se presentan solos. Fueron escritos durante los años más duros de la pandemia, una etapa aflictiva y bastante depresiva porque no podía reunirse con sus amigos o familiares:

“En estos casos, la imaginación tiene que fugarse para construir una realidad paralela y creo que eso fue, en parte, lo que me motivó a escribir esos cuentos, que son muy diferentes a lo que había publicado antes: la novela histórica ‘El vendedor de silencio’ (con la cual obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia). Necesitaba también un tipo de relatos donde mi imaginación fuera más libre y estuviera menos constreñida por la reconstrucción de épocas, por el impedimento de no cometer anacronismos, así es como salieron estos cuentos”.

Polarización

Todos los relatos escritos en esa temporada se incluyen en el volumen, porque subraya que cuando termina un cuento ya es para publicarlo, si ve en el inicio que una historia no maduró bien “ni siquiera la escribo”. Sólo “Lealtad al fantasma”, fue escrito con anterioridad, pero decidió incluirlo porque tiene el mismo espíritu y unidad temática con el resto:

“El hecho de que exploren conflictos de personajes que han cedido el timón de sus vidas o que han descubierto que alguien se los arrebató. Ese tema que es muy común sobre todo en las historias de pasiones amorosas, cuando finalmente nos quitan el control de nuestra voluntad a todos los seres humanos, lo quise trasladar a otro terreno, que es el de los personajes que también están sometidos a un poder sobrenatural”.

Es el caso del primer cuento, que define como “metaliterario” (literatura sobre literatura) y el último que “es un cuento fantástico de corte clásico”. Los temas que aborda a lo largo de las historias son amor, desamor, pasiones humanas, soledad, miedo, y –dado que se desarrollan en la época contemporánea– no están exentos de abordar la violencia, la inseguridad, el narco, la política, el país dividido, entre otros aspectos:

“La inseguridad, la expansión del crimen organizado o la polarización política, son fenómenos que a todos los mexicanos que vivimos en esta época nos han influido de una u otra manera y como mis personajes no viven en el limbo, me pareció interesante situarlos en ese contexto histórico social”.

Pone como ejemplo “Abuela en brama”, que habla de una “burguesa otoñal que se enamora de un poeta proletario”. La historia se desarrolla durante la campaña de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia y cuando viene su triunfo que, a decir del escritor, “es el momento de mayor polarización política que hemos tenido, porque creo se ha ido diluyendo a pesar de todo”. Ese contexto repercute en la relación amorosa de la mujer y el joven “porque ninguno de los dos encaja en el ambiente del otro en una sociedad que está en bandos antagónicos”.

–¿Cree de verdad que el antagonismo político se ha ido diluyendo cuando se ha criticado al presidente de buscar confrontar desde el púlpito?

–Él quiere exacerbar pero a mí me da la impresión de que muchos de sus partidarios ya se están decepcionando y por lo menos ya están relativizando un poco las cosas, de modo que no creo que esto pueda mantenerse durante mucho tiempo.

Se le pregunta en cuál de los géneros que ha abordado en su trayectoria se siente más cómodo.

Indica que cada género tiene su grado de dificultad y sus peculiaridades. Por su experiencia como novelista, dice, no puede escribir ficciones brevísimas, aunque admira a quienes cultivan ese arte”:

«Yo tiendo a extenderme a hacer estudios de carácter, a profundizar en la psicología de los personajes, y eso me lleva bastante espacio. Sin embargo, me inicié como cuentista. Cuando era muy chavito escribía cuentos fantásticos, inspirados por mis autores de cabecera que eran los clásicos del cuento de terror como Edgar Allan Poe, Lovecraft, Wells y del cuento fantástico. Y pues a lo largo de toda mi vida literaria he regresado constantemente a ese género que me parece la prueba de fuego de cualquier fabulador porque es un género en el cual no puede haber digresiones, ni redundancias, tampoco puede haber caídas en el estilo porque se rompe el efecto de encantamiento. Es una prueba de fuego bastante difícil”.

–¿Y cómo decide qué género escribirá? ¿Qué tanto lo determina la historia que va a desarrollar?

–Sí, la historia es la que me marca si va a ser un cuento o una novela. A veces me pasa que cuando estoy escribiendo un libro de cuentos y ya llevo tres o cuatro, se me ocurre la idea de que a lo mejor si me hubiera extendido podría haber sido una novela. Pero prefiero leerla de una manera más condensada, para completar el material del libro y he observado que a veces las historias mejoran cuando uno hace ese esfuerzo de condensación, porque entonces significa eliminar toda la hojarasca.

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