México está ante la puerta de la conducción autónoma con EU

Se requieren regulaciones por parte del gobierno para impulsar la modalidad sin conductor, explica Tarek Mashhour, presidente ejecutivo de Audi México.

Para México, como otros mercados del mundo, el costo por este transporte sigue siendo un reto. (Foto: Especial)

Con la invitación que recibió México por parte de Estados Unidos de sumarse a su estrategia de desarrollo de cadenas de suministro para la producción de automóviles eléctricos y de alta tecnología, también se abre otra puerta para el país: la conducción autónoma.

En 2020, la consultora KPMG calificaba a la nación como uno de los peores mercados para el desarrollo de este tipo de unidades por falta de políticas públicas encaminadas al desarrollo de esta movilidad, así como la inexistencia de normas e infraestructura, porque consideraban que el gobierno no tenía interés por este tipo de transporte.

Para Ignacio García de Presno, socio de Infraestructura y Grupo Global en KPMG México, “hay un buen potencial para que México desarrolle el uso de vehículos autónomos dada su proximidad a Estados Unidos. Compartimos una larga frontera y somos uno de sus principales socios comerciales. Tienen que sentar las bases para que el sector privado y las universidades puedan trabajar en ello”.

La invitación de Estados Unidos nace tras la aprobación de la ley “Chips y Ciencia” (Chips and Science Act) que proporciona oportunidades sin precedentes para mejorar su dinámica de cadenas de suministro. “De la misma manera, la Ley de Reducción de la Inflación –la legislación más significativa en cambio climático de la historia estadunidense– incluye 369 mil millones de dólares para reducir las emisiones y detonar la demanda de vehículos eléctricos y tecnologías”, explicó el gobierno de esa nación en un comunicado.

Estas leyes incrementarán la inversión en el sector manufacturero estadunidense, reducirán los costos de la energía para las familias y las empresas, apuntalando las cadenas de suministro y fortaleciendo la seguridad energética colectiva.

Para México, como otros mercados del mundo, el costo por este transporte sigue siendo un reto, pues puede que aún no sea tan accesible como puede ser la contratación de servicio de un conductor físico de plataforma de Uber o Didi.

Un análisis del Centro McKinsey para la Movilidad del Futuro revela que el costo por milla de un viaje en “robo taxi” podría ser alrededor de 20 por ciento más caro que un automóvil privado no autónomo en ciertos contextos, según el caso de uso, la geografía y las condiciones locales, como el arquetipo de la ciudad (por ejemplo, grande y extenso frente a denso). Para llegar a esta conclusión, McKinsey analizó datos de más de 2 mil 800 ciudades y áreas rurales en más de 110 países.

El modelo proyecta las millas recorridas, las ventas de vehículos livianos, la base instalada y el impacto ambiental. Sin embargo, consideran que no siempre será así y para 2030 se reduzca esta diferencia.

«Nuestro análisis muestra que el costo por milla de un taxi robotizado podría reducirse en más de 50 por ciento entre 2025 y 2030. Los principales impulsores de esta reducción incluyen menores costos de hardware debido a la disminución de los costos de los chips de alto rendimiento, mejoras operativas, menores costos de provisión de servicios de movilidad debido a la escala, una disminución en las millas recorridas en vacío y mayores economías de escala que distribuyen los costos de desarrollo y validación entre más vehículos», explicaron.

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