Muere el muralista mexicano Rafael Cauduro a los 72 años

El artista fue uno de los máximos representantes del hiperrealismo mexicano.

Muere el muralista mexicano Rafael Cauduro a los 72 años

El artista plástico y muralista mexicano Rafael Cauduro, falleció este sábado a los 72 años de edad, confirmó su familia mediante su página oficial de Facebook, en la que agradeció las muestras de cariño y condolencias recibidas en las últimas horas.

Cauduro es el autor del mural “Un clamor por la justicia. Siete crímenes mayores”, que está ubicado en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

El ministro presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, expresó sus condolencias mediante su cuenta de Twitter: “Lamento profundamente el fallecimiento del gran Rafael Cauduro. Una enorme pérdida para el arte de México. Su mural en la SCJN será un grito permanente en contra de las injusticias. Mi pésame y un abrazo solidario para Liliana, Elena y Juliana. Descanse en paz”.

El artista cursó estudios en Arquitectura y Diseño Industrial en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. En 1976 realizó su primera exposición en la Casa del Lago, en Chapultepec.

En 1981 se inició profesionalmente en la Galería Misrachi, que lo representó y promovió a lo largo de varios años, informa su página web oficial.

En 1984 se presentó individualmente por vez primera en el Museo del Palacio de Bellas Artes. Dos años más tarde realizó su controvertido mural “Comunicaciones”, en el marco de la Expo Mundial de Vancouver 86.

A finales de la década de los ochenta, creó el conocido mural “Escenarios Subterráneos” en la estación del metro de Insurgentes, en la Ciudad de México.

Otra de sus obras más reconocidas es el conjunto mural “El Condominio”, dentro del Edificio Cauduro.

A principios del 2009 concluyó el mural “Siete Crímenes Mayores”, para la SCJN. En junio de este año, se presentó el libro “Aquí estuvo Cauduro, Rafael Cauduro”, que recopila la trayectoria del artista mexicano.

“La pintura de Cauduro propone una visión transfiguradora de los objetos y de los ámbitos cerrados en que surgen. Es el asombro de lo que subyace en cada una de las escenas evocadas, reunidas por la mirada y la memoria en un mismo instante en que, a la manera de collage, se generan nuevas relaciones solo admitidas por la lógica del onirismo”, aseguró Rafael Tovar y de Teresa.

“Se trata de una obra en la que se refleja una permanente voluntad por reinterpretar el espacio arquitectónico y la valoración del objeto manufacturado en el siglo XX, como elementos esenciales en la colaboración de una personal narratividad visual en torno a la muerte, la mujer, el tiempo o la iconografía cristiana”, señaló.

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